viernes, noviembre 30, 2007

No quiero...

... renunciar a ciertas cosas. Aún no. Y duele escoger. Porque sé a qué estoy diciendo que no.


"Pero sólo me interesan los pasos que hube de dar en mi vida para llegar hasta mí mismo. Dejo resplandecer en la lejanía todos los puntos de reposo, islas afortunadas y paraísos cuyo encanto gusté, y no deseo volver a ellos."

Hermann Hesse, Demian

miércoles, noviembre 21, 2007

leyendo III

"¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido."
Milan Kundera, La insoportable levedar del ser

domingo, noviembre 11, 2007

leyendo II

-¡Eh! -dijo Sombra- Hugginn o Munnin o quien seas.
El pájaro se volvió con suspicacia, hacia un lado, y le escrutó con sus ojos brillantes.
-Di "Nevermore" -dijo Sombra.
-Que te jodan -dijo el cuervo y no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino a través del bosque.
Neil Gaiman, American Gods

Me ha hecho muchísima gracia (aunque en el fondo es una chorrada xD), es la primera vez en meses que un libro me hace reír (el último que lo hizo fue La conjura de los necios) y no he podido evitar transcribirlo por aquí... xD.

miércoles, octubre 31, 2007

sábado, octubre 27, 2007

con cariño, a C*

La exuberancia de lo desconocido satura mis venas, muerdo olores que me arrebatan el sentido de la orientación, araño el sosiego para que escupa sangre, reconstruyo mi existencia lamiendo una amoralidad descarnada, aspiro el humo de la embriaguez delirante, ja ja ja, ¡engulle la manzana conmigo y lancémonos al vacío como cerdos en San Martín! Me despierto en una cama con sábanas acartonadas de hospital, mientras mi memoria clasifica lo real de lo onírico. ¡Oh dios mío, estoy en Babilonia! Hora de marcharse antes de las campanadas. Un mensaje en mi móvil en el trayecto de vuelta del revés, y sonrío. Por fin vuelves a estar frente a mí, ¿casi dos semanas?, te he echado de menos. No me atrevo a acariciarte la mejilla. Oh, maldita sea, me gustas. Más de lo que pensaba. Sí, estoy como una cabra, pero tú estás como una auténtica regadera. La vertiginosidad de estos días se diluye en una tarde tranquila envuelta de humo y música, me gusta estar a tu lado. No esperaba estos colibríes mareándome el estómago, así que me distancio, nos despedimos. La tranquilidad vuelve a agitarse mezclándose entre vientos prohibidamente disolutos y afilados mientras mi bestia parda ruge a la luna. La selva me llama. Y tú ya estás dentro de ella.
Takehiko Inoue, Vagabond

jueves, octubre 25, 2007

I want this fantastic passion

La sensatez me ha abandonado mientras que la locura y el delirio han decidido poseerme. Hambre de vida. Corro por la selva como si no hubiera un mañana. Hacia el peligro y la emoción, hacia la embriagante aventura de todo lo que me queda por vivir.

domingo, octubre 21, 2007

¿Estoy en Babilonia?

¿O Babilonia está en mí? Que Dios me pille... ¿confesada? Me temo que eso no ocurrirá.

jueves, octubre 18, 2007

leyendo

-Soy tu marido y conozco todos los rincones de tu cuerpo. ¿A qué vienen esos pudores?
-Las células se renuevan cada mes. Ahora mismo está ocurriendo -me respondía, poniendo ante mis ojos el delicado dorso de su mano-. Casi todo lo que crees saber de mí no pasa de ser pura rememoración de algo pasado.
Haruki Murakami, La caza del carnero salvaje