ML dixit.
lunes, diciembre 31, 2007
viernes, diciembre 28, 2007
Quizás.
Cuando todo deja de tener sentido, aquello que realmente lo tiene, emerge de la penumbra.
Y se vuelve a hundir, cegado por una incertidumbre atesorada entre velos de un miedo primigenio que paraliza los latidos del corazón.
Adormecidos por nuestra propia traición, creemos haber vencido, cuando en realidad, gota tras gota, vamos perdiendo sangre en una muerte lenta que hemos pactado nosotros mismos.
Y mientras tanto, seguimos buscando la felicidad que no hemos sabido afrontar.
Y se vuelve a hundir, cegado por una incertidumbre atesorada entre velos de un miedo primigenio que paraliza los latidos del corazón.
Adormecidos por nuestra propia traición, creemos haber vencido, cuando en realidad, gota tras gota, vamos perdiendo sangre en una muerte lenta que hemos pactado nosotros mismos.
Y mientras tanto, seguimos buscando la felicidad que no hemos sabido afrontar.
viernes, diciembre 14, 2007
Bow in the presence of greatness
Se despertó, hecha un furúnculo de despojos orgánicos catalépsicos, intentó desperezarse, primero la lengua, sí, podía moverla, y saboreó el cuajado vómito acumulado de varios días, eso le provocó arcadas y volvió a vomitar: los espasmos surgieron de sus entrañas y terminaron en violentas convulsiones por todo su grandioso su cuerpo. Esta vez se había despertado del todo, no había muerto. Se levantó con trabajosa dificultad agarrándose a la enorme hez petrificada que había a su lado, aún quedaban reflujos de su aroma ya marchito. Inspiró para llenarse los pulmones, olía a mierda, olía a vómito, olía a suciedad, olía a vida. Se restregó con el dorso de una mano para apartar los restos que le colgaban de la barbilla y sintió el templado calor de ese vómito deslizarse por la piel. Percibió ese mismo calor descender de entre sus piernas, y vio cómo las líneas rojas de su menstruación desembocaban en el suelo como riachuelos en un mar. Se sentía tan feliz de sentirse tan viva que no pudo evitar llorar y embadurnarse la cara de aquel líquido rojo que le cubría las piernas, sí, podía olerlo, la máscara de la vida. Aquella plenitud hizo que de repente tuviera un súbito orgasmo que se expandió por todas y cada una de las células de su cuerpo, fue un éxtasis largo, delicioso, temblaba. Cuando salió de su trance tenía la piel más sensible y notó que los restos orgánicos que la cubrían de los pies a la cabeza empezaban a molestar. Supo entonces que necesitaba un buen baño, y se dirigió con toda su desnudez recubierta de despojos, al gran río de la verdad.sábado, diciembre 08, 2007
viernes, noviembre 30, 2007
No quiero...
... renunciar a ciertas cosas. Aún no. Y duele escoger. Porque sé a qué estoy diciendo que no.

"Pero sólo me interesan los pasos que hube de dar en mi vida para llegar hasta mí mismo. Dejo resplandecer en la lejanía todos los puntos de reposo, islas afortunadas y paraísos cuyo encanto gusté, y no deseo volver a ellos."

"Pero sólo me interesan los pasos que hube de dar en mi vida para llegar hasta mí mismo. Dejo resplandecer en la lejanía todos los puntos de reposo, islas afortunadas y paraísos cuyo encanto gusté, y no deseo volver a ellos."
Hermann Hesse, Demian
miércoles, noviembre 21, 2007
leyendo III
"¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido."
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido."
Milan Kundera, La insoportable levedar del ser
domingo, noviembre 11, 2007
leyendo II
-¡Eh! -dijo Sombra- Hugginn o Munnin o quien seas.
El pájaro se volvió con suspicacia, hacia un lado, y le escrutó con sus ojos brillantes.
-Di "Nevermore" -dijo Sombra.
-Que te jodan -dijo el cuervo y no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino a través del bosque.
El pájaro se volvió con suspicacia, hacia un lado, y le escrutó con sus ojos brillantes.
-Di "Nevermore" -dijo Sombra.
-Que te jodan -dijo el cuervo y no volvió a dirigirle la palabra en todo el camino a través del bosque.
Neil Gaiman, American Gods
Me ha hecho muchísima gracia (aunque en el fondo es una chorrada xD), es la primera vez en meses que un libro me hace reír (el último que lo hizo fue La conjura de los necios) y no he podido evitar transcribirlo por aquí... xD.
miércoles, octubre 31, 2007
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