Nunca un "Te odio, **" me había sonado tan dulce. He disfrutado todas y cada una de sus letras.
Jamás había sido tan cabrona. Y me ha encantado serlo.
"Nadie ha hecho algo tan bonito y a la vez tan malvado y sutil"
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario